Campus Luka Doncic

fullsizeoutput_196Hoy acaba el II Campus Luka Doncic en San Agustin de Guadalix. Han sido 5 días muy intensos, entre madrugones, recorridos y entrenamientos. Días de mucho baloncesto, de muchas ilusiones y muchos nervios. Con el invitado de honor elegido como tercero del draft de la NBA de este año, era realmente complicada su asistencia. Los padres preparábamos a los participantes para evitar desilusiones. Ellos iban a aprender técnicas de baloncesto, a mejorar en el juego, a hacer amigos y a pasar unos días divertidos. Conocer en persona al MVP Europeo 2018 podía no ocurrir por los compromisos profesionales con su nuevo equipo. El año pasado estaba más libre, pudo disfrutar de tres mañanas completas; pero este año no estaba nada claro que fuera. La organización contó con la visita de ilustres del baloncesto español, como por ejemplo Diego Epifanio con su asistente o Sergio Llorente. Ahí es nada. Entrenaron, jugaron e intercambiaron anécdotas y consejos con los chavales. Hubo tiempo para todo. Se repartieron equipaciones, polos, sorteo de camisetas y otras sorpresas. Todo en un ambiente sano, de deporte, donde el esfuerzo y la dedicación se premian.

Sacrificio, trabajo y competir contra uno mismo

La cultura del esfuerzo, eso es el deporte. Si quieres conseguir las metas que te propongas, ése es el camino: sacrificio, trabajo y competir contra uno mismo. Las tres te darán la motivación y la fuerza mental para intentar alcanzar lo que quieras. Siendo realistas, además hace falta un pelín de suerte. Pero es como la inspiración, existe y debe encontrarte trabajando para ponerse a tu favor.

El sacrificio es necesario porque para conseguir las metas, obligatoriamente hay que dejar atrás cosas, o personas, que son valiosas. Más de un jugador ha tenido que dejar la comodidad de su ambiente, de su zona de confort para ir a otro sitio a seguir aprendiendo, evolucionar en su juego. Hace falta valor. No todos están dispuestos. Sacrificas el hogar, la familia y las amistades por tu sueño. Te sacrificas madrugando, desplazándote, yendo a entrenar después de las clases para estudiar antes de ir a dormir. Se dejan otras cosas, la comodidad, estar ante la televisión, dormir más, los videojuegos, la bollería, el exceso de grasa. Quien algo quiere, algo le cuesta. Con el deporte lo aprenden desde pequeños.

El trabajo también es necesario. No sirve de nada sacrificarse si luego no lo das todo en los entrenamientos, estando en lo que tienes que estar con disciplina y determinación. Es un proceso lento, farragoso, monótono. Para tener un porcentaje alto de aciertos en triples, por poner un ejemplo, es necesario cansar la muñeca a base de tirar y tirar. Entrenamiento con el equipo y entrenamiento personal. Tener forma y fuerza física, ejercitar los músculos, obtener destreza y rapidez. Repetir una y otra vez, sin desanimarse, hasta que salga. No es magia lo que hacen los grandes jugadores en la pista, es el fruto de mucho trabajo. Los genios si no se ejercitan, se quedan en el banquillo.

Competir contra uno mismo. Implica no justificarse, dejar de culpar al otro equipo, a los arbitros, a la pelota, a la pista o al público. Todo eso son excusas. No merecen la pena. Ante la adversidad, puedes justificarte o puedes aprender, ver los puntos débiles y trabajarlos más. No importan lo que hagan los demás, importa lo que hace cada uno, la tenacidad y la capacidad de aprender en todas las circunstancias. No es necesario compararse con nadie. Es mejor ser uno mismo que una copia de otro, aunque ese otro sea Michael Jordan. Más que intentar ser Michael Jordan, que puede ser un espejo estupendo donde mirarse, es mejor ser la mejor versión de uno mismo. Puede que no llegues a la NBA, que no seas famoso. Es un objetivo loable; pero creo que muchos se quedan en el camino. Cuando compites contigo mismo, la satisfacción no depende del resultado. La frustración se utiliza para mejorar no para quejarse de las circunstancias. Y si la suerte es favorable, trabajando para ello, puedes llegar a ser profesional. Pero sobre todo, serás una gran persona y valorarás a los que te rodean, porque no son enemigos sino compañeros de camino.

Crecer como jugador, crecer como persona

Finalmente, Doncic no pudo asistir físicamente al Campus. Pero asistió por vídeoconferencia para charlar con los participantes, contestando a todas las preguntas que pudo. Los compromisos profesionales le impidieron jugar y participar activamente como estoy segura que le habría gustado. Porque en todo recorrido son este tipo de situaciones las que hacen que uno crezca, como jugador y como persona. No podía ir y buscó la forma de no desilusionar a los chavales. Se responsabilizó junto con la organización. Las circunstancias son las que son, en nuestra mano está interpretarlas de tal modo que saquemos el mejor de los provechos aunque haya adversidades. Para crecer, hay que saber interpretarlas, poner el punto de vista más indicado, sabiendo que si nos equivocamos, siempre hay otra oportunidad. Aunque no lo parezca. Siempre hay otra oportunidad, para reinterpretar, para darle la vuelta, para aprender y mejorar.

 

 

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