iRedes con personas

Del 22 al 23 de Marzo se celebró en Burgos el II Congreso Iberoamericano de redes sociales. Lo que se conoce como el iRedes. Reconozco que éste va a ser el primero de una serie de post sobre el congreso, o mejor dicho, sobre mi experiencia personal del mismo. Llegué a Burgos un día antes, dejando Madrid con una nevada interesante. Se tuvieron que dar una serie de circunstancias por lo menos curiosas para que yo fuera. Las obligaciones diarias se aparcaron durante unos días y con ese miedo a lo desconocido me puse en camino. La primera vez que viajaba en coche sola desde hacía tiempo. La primera vez que iba de congreso a otra ciudad. La primera vez que entraba de lleno en el mundo de las redes donde parece que sus integrantes son como una tribu donde todos se conocen, al menos virtualmente. Demasiadas novedades como para no tener el hormigueo en el estómago.

¿Qué me esperaba encontrar? Desde luego el buen tiempo que me recibió en Burgos no. Como siempre, iba con la predisposición de coger el pulso a una realidad, de ver la mezcla entre periodismo y comunicación, de ver el panorama. Y La verdad es que me he llevado mucho. Las anécdotas de estos dos días, o día y medio si queremos ser exactos, las iré desgranando poco a poco.

La primera idea, la confirmación de la importancia de las personas. Las redes las forman personas, son conversaciones entre personas. ¡Ojo! hablo de personas, no de gente. Porque una cosa es ser oveja y otra muy distinta ser un borrego. Las conversaciones pueden ser respetuosas o informales pero siempre de persona a persona, de uno en uno. Porque si hablamos todos a la vez, no se entiende nada y se hace ruido más que otra cosa. Somos algo más que un número, que un pseudónimo o nick, que una masa uniforme que sigue rutinariamente su camino. No, somos personas y nuestras opiniones tienen un valor, aunque sean diferentes. ¿Qué ganamos si todos pensamos lo mismo? ¿Acaso no es bueno tener a alguien crítico, a alguien que tenga cierta distancia o a alguien que se posicione en contra de lo que pensamos para que podamos crecer con más fuerza? Las ideas no se imponen, sino que se proponen y cada uno es muy libre de cogerlas y hacerlas suyas o dejarlas pasar. Podemos tener la tentación de olvidarnos de las personas por los números, desde la rentabilidad de nuestros proyectos hasta los seguidores que tenemos. El eterno debate de cantidad vs calidad. O podemos caer en la idea de que el éxito se mide en parámetros económicos. Y estaremos en un error. Los resultados llegan, por supuesto, porque no nos alimentamos del aire, pero la meta es otra. Sólo desde la idea de dónde queremos llegar, podremos plantear las estrategias necesarias para la obtención de los resultados, tangibles o no. ¿O es que cuando hablamos por primera vez con una persona pensamos en negocios o lo que vamos a conseguir de ellos? ¡Pobre impresión daríamos! No, no podemos perder de vista a las personas, ir poco a poco. No todas nos aportarán lo mismo; pero eso no impide que se pueda aprender de todos.

Con. A veces escribimos u usamos palabras y no nos damos cuenta de lo que nos facilitan. Por ejemplo, “Con”. Hay muchas palabras que lo llevan y que se pueden aplicar a este apartado de la realidad: Convivir, Conversar, su variante “m” en Compartir, Conexión, Confianza, Conocimiento… Todas son acciones entre personas, que se dan cuando estamos los unos con los otros, que crean nexos para comunicarnos, que irradian humanidad. No se puede dar por supuesto, ni contaminarlo con interés negativo. Los demás me aportan y yo les aporto, es una relación que pone en juego a dos, digámoslo así, entes diferentes.

iRedes con personas. La primera prioridad son las personas. Las redes son sociales o insociales en la medida en que las personas que las integran lo sean. Porque el mundo virtual (si existe como tal) no es diferente al mundo real. Son realidades en ambos casos de lo cotidiano. Y, en este aspecto, no tenemos caretas, no hay división, lo que somos en uno, somos en otro. Si eres simpático, lo serás a través de la pantalla, lo mismo que si eres estúpido. Otra cosa es que nos maquillemos o nos escondamos detrás de un avatar. Pero, salvo que seas un psicópata o tengas una personalidad paralela, al final cada uno se pone en su lugar, aunque interpretes un papel. Por eso, lo mejor es ser uno mismo y consecuente con sus ideas y creencias. Todo desde el respeto al otro. Cada uno decide cómo está en las redes, cómo juega la partida, no hay recetas, no hay un único camino o un único modo de entender la realidad. Al igual que para construir un objeto se necesitan varios puntos de vista, porque no es lo mismo ver una lata desde abajo, que desde un lado. Diferentes perspectivas nos dan un mejor conocimiento de la realidad. Y una perspectiva no es mejor que otra, sino que se complementan. Hasta que no salimos de nosotros mismos no nos damos cuenta de todo lo que tenemos en común con los otros. Con otros que tienen nombre, apellidos, nicks… que son personas.

Los congresos son encuentros con personas. Las redes son herramientas para personas. Conversaciones entre sujetos, no entre objetos. Los que más sepan de un tema pueden compartir conocimientos y quien sabe si al final la mejor idea te la dé la persona que menos te lo esperes. No se puede juzgar un libro por su portada. Claro que podemos cerrarnos a nuestro pequeño grupito de conocidos, o que en un momento determinado nos apetezca más hablar con unos que con otros, porque veamos más afinidades. Pero las personas suelen sorprender y no siempre para mal.

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